Mitos y realidades sobre la enfermedad de Alzheimer.

publicado a la‎(s)‎ 23 abr. 2010 10:21 por webmaster aula
Extracto del artículo publicado el 11/4/2008 por Ángel Moreno Toledo (Psicólogo Archidona (Málaga)) disponible en:
La desinformación como factor clave del desconocimiento de la enfermedad de Alzheimer es significativo. El avance del conocimiento científico ha sido notorio y admirable hacia esta patología descrita a principios del siglo XX. Durante muchos años todo el cuerpo científico, el reporte investigatorio y cada una de las teorías acerca de la enfermedad ha sido errático en algunas capas de la sociedad debido al desconocimiento y al saber popular.
 
La complejidad de la enfermedad; la manifestación en cada individuo en criterios de gravedad, edad de comienzo, fases de afectación y conducta, la hacen una enfermedad de difícil diagnóstico, donde prima la importancia del diagnóstico precoz, el estudio de las funciones, la evaluación de síntomas y conductas. En ocasiones la Enfermedad de Alzheimer (EA) puede manifestarse, en sus primeros estadios, similar a una depresión o una carencia de memoria asociada al proceso de envejecimiento normal.
Mitos y  falacias
Los mitos mas extendidos acerca del Alzheimer se agrupan en las siguientes categorías: 1. Salud, 2. Productos - fármacos preparados, 3. Tratamiento, 4. Sintomatología y e. Enfermo, los referidos al paciente.

1. Salud: Conjunta todos aquellos mitos relacionados con el ámbito de la salud y el padecimiento creciente de la EA. Normalmente se asocia con una enfermedad normal, irremediable y consecuente del envejecimiento. Se considera a esta enfermedad relacionada con problemas de memoria fundamentalmente, siendo el único de los síntomas destacados. Una característica interesante radica en la creencia de que la EA es una enfermedad hereditaria.

2. Productos: Enlaza todos aquellos mitos relativos al consumo de fármacos, sustancias, productos que se han asociado erróneamente con un origen de la EA en la población. El aluminio causa Alzheimer como un mito originario de la década de los años 60 y 70. El hecho de beber, cocinar en ollas, cacerolas, tarros de este material causaban EA. Lo mismo ocurría con los empastes bucales de plata realizadas a base de amalgama de mercurio y estaño, las cuales también fueron relacionados con un riesgo de padecimiento de la enfermedad. Desde el punto de vista farmacológico el uso de spray antigripal (flu shots), sembró gran polémica en torno a la década de los ochenta, cuando se postuló su riesgo vinculado al desarrollo de EA. Otro de los mitos más extendidos es el del uso de suplementos vitamínicos para prevenir la EA. Finalmente el edulcorante artificial Aspartame (Nutrasweet y Equal) fue tachado de perjudicial para la memoria y predisponerte al desarrollo de demencia.

3. Tratamiento: Existe gran desconocimiento acerca de las posibilidades de tratamiento, estrategias terapeúticas y modalidades de intervención frente a la EA. Diversos mitos ejemplifican esta carencia informativa. Consta la creencia de que la EA no es fatal, que no posee esa propiedad progresiva y que puede curarse y prevenirse así como enlentecer dramáticamente su progreso. Igualmente  se considera erróneamente que solo existen estrategias de intervención en los enfermos que se hallan en los estados iniciales de la enfermedad.

4. Sintomatología: La conducta del enfermo es blanco de una cantidad de mitos que discuten la verdadera naturaleza del comportamiento. Muchos son los que culpan al enfermo y no a la enfermedad de los síntomas que llevan al paciente a comportarse de una determinada forma. Las reacciones de enfado, deambulación, gritos, musitaciones, quejas, indiferencia, intensifican un grupo íntegro de reacciones incómodas y desapacibles hacia el cuidador y su entorno, que siempre son recriminadas al enfermo. Afirmaciones como lo hace para molestarme, se levanta por la noche muy tarde para despertarnos o solo quiere llamar nuestra atención constituyen una breve muestra de este extendido mito.

5. Enfermo: La relación entre el enfermo y cuidador desata interesantes mitos acerca de la enfermedad. El cuidador siempre tiene la creencia de "omnipotencia" con respecto al cuidado del enfermo. Esta creencia lo lleva a la dedicación exclusiva y por lo tanto a generar brutales reacciones de estrés y sobrecarga psicológica y emocional. Así mismo el cuidador acrecienta cierta culpabilidad en el trato con el enfermo, se atribuye la preocupación del estado del paciente y rememora aquellas ocasiones y situaciones de enfrentamiento familiar que hubieran acontecido en el curso de la convivencia.

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