La enfermedad de Alzheimer

Es un síndrome o conjunto de signos y síntomas producidos por la existencia  de un trastorno cerebral que se caracteriza por una demencia progresiva que aparece sobre todo en la vejez. 
 
La demencia es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central que supone un deterioro patológico progresivo e irreversible de la memoria, de otras funciones cognitivas e emocionales. La enfermedad produce la desadaptación personal, social y laboral del enfermo.
 
El cerebro humano está formado por millones de células nerviosas llamadas neuronas densamente interconectadas mediante sinapsis. En el transcurso de la enfermedad se produce la pérdida de neuronas y sinapsis en la corteza cerebral y en ciertas regiones subcorticales. Esta pérdida resulta en una atrofia de las regiones afectadas, lo que es causa de demencia.
  

De todas las demencias, la demencia de Alzheimer es la más frecuente ya que constituye el 50% de las mismas.  La demencia vascular, ocupa el segundo lugar con un 20-25%. La de los cuerpos de Lewy y otras demencias frontales suponen entre 15-20% de las demencias. El resto lo constituyen una larga lista de otras demencias.

 

La demencia de Alzheimer se llama así porque fue el doctor Alois Alzheimer el que primero describió en 1906 el caso de una mujer que padecía esta enfermedad. Su estudio post mortem mostró la existencia de depósitos amiloides en su corteza cerebral. La corteza cerebral de estos enfermos se atrofia y se encoge, se produce además, perdida de neuronas y reducción de neurotrasmisores.
 
 
El diagnóstico seguro de la enfermedad sólo puede hacerse después de la muerte. El diagnóstico en vida se realiza mediante pruebas neuropsicológicas aplicadas longitudinalmente a lo largo de la enfermedad. El diagnóstico se basa en la exclusión y su seguridad depende de la certeza con que se hayan podido excluir otras enfermedades.

 

Entre los factores de riesgo, el  más importante es la edad. Es 1,6 veces más frecuente en las mujeres que en los hombres. El estilo de vida influye: la hipertensión, la diabetes, la obesidad, la vida sedentaria y el consumo de alcohol y tabaco son factores de riesgo. También existen factores genéticos que predisponen a la enfermedad.

 

El primer síntoma de la enfermedad y el primer motivo de consulta es la pérdida continua y progresiva de la memoria que interfiere en la vida cotidiana del enfermo.