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El envejecimiento cognitivo

En el envejecimiento se producen cambios que afectan al volumen del cerebro y a la integridad de la sustancia blanca que sirven para predecir el declive de las funciones cognitivas.

Las regiones frontales son más importantes en el recuerdo, que en el reconocimiento.


Un caso especial lo tenemos en el hipocampo. Esta formación aparece deteriorada en la demencia tipo Alzheimer y preservada en el envejecimiento normal. Esto hace pensar que mientras el deterioro de la corteza prefrontal puede resultar característica del proceso de envejecimiento normal, la atrofia del hipocampo puede ser característica del envejecimiento patológico.

En enlentecimiento de los procesos mentales en el envejecimiento parece estar relacionado con el deterioro de la sustancia blanca, debido a la demilienización y el aumentos de las lesiones vasculares.

Los trastornos de la memoria relacionados con la edad reflejan probablemente cambios sutiles que se producirían a nivel estructural y molecular en las neuronas específicas y en los circuitos neurales que intervienen en esas funciones, siempre que no se produzcan trastornos degenerativos como ocurre en el caso de la demencia tipo Alzheimer. Los estrógenos pueden desempeñar un papel importante en el declive cognitivo a través de la menor regulación de los circuitos intactos del hipocampo, así como de la menor protección de la degeneración de dichos circuitos.

 La reducción de la corteza prefrontal en el envejecimiento predice la reducción de la memoria de trabajo. Sin embargo, estudios sobre la activación cerebral durante la realización de tareas de memoria de trabajo o memoria activa, ha demostrado que los ancianos presentan un aumento en vez de una disminución de la activación en la corteza prefrontal.

La memoria de trabajo o memoria activa, es la cantidad de recursos cognitivos disponibles para poder realizar en un momento dado una tarea de procesamiento de la información, que implique la realización simultánea de tareas de procesamiento y almacenamiento de la información.
 
Uno de los problemas más importantes de la vejez es la pérdida de sensibilidad visual y auditiva. Esto genera problemas de comunicación en el anciano y limitaciones en la percepción de los estímulos del medio que repercuten de una manera desfavorable en el procesamiento de la información.

Igualmente, existe un declive en las funciones sensoriales y cognitivas bastante importante, con la edad.

¿Qué podemos hacer para evitar, o por lo menos para contrarrestar en lo posible dicho declive asociado a la edad? Una forma de promover el envejecimiento activo y saludable y optimizar el bienestar mental de los mayores es proponer formas efectivas de intervención, para enfrentarse a los problemas más comunes que surgen como consecuencia de la edad. Y estas iniciativas se desarrollan en las Aulas de Memoria para mayores.

Antes de poder intervenir, sin embargo, es necesario despejar dudas sobre si dicho deterioro es normal por la edad o patológico.

La mayor parte del sector de la población de los mayores de 65 años llega a la vejez en condiciones físicas y mentales plenas. Estas personas pueden aportar mucho a la familia y a la sociedad. Por eso es necesario que la sociedad se ocupe de este sector tan amplio de la población para que deje de ser un grupo olvidado.

También hay que tener en cuenta que entre las personas mayores existen muchas diferencias individuales. Unas son propias de la edad y afectan a todas las personas de una determinada edad. Sin embargo, existen aspectos psicológicos, biológicos y ambientales que no dependen de la edad y que hacen que unas personas sean diferentes de otras. Existen diferencias propias de la edad, de manera que personas de distintas edades se diferencian entre sí, en distintos aspectos psicológicos.
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